Milka ya se encontraba rebuscando los inexistentes rincones de su bolsillo cuando el cobrador del micro ya se le aproximaba para cobrarle un sol correspondiente a la tarifa privilegiada que el ser estudiante universitario le otorgaba: 20 céntimos ahorrados que servirían para comprar un rico puchito en el kiosco. Sin embargo, conforme mas descartaba la posibilidad de encontrar una moneda por ahí, andando prepotente por algún lugar, más temía la idea de tener que enfrentar a este individuo que a lo mejor guardaba un historial criminal registrado en una hoja amarillenta en la comisaría de Zarumilla.Para cuando el cobrador se encontraba ya delante de ella, y sin la noción alguna de que no recibiría una moneda, Milka dejó fluir la situación con naturalidad a pesar de la incomodidad que le generaba la situación.
- Mira, me he olvidado mi plata, no tengo….-
- Su pasaje señorita…-
- No tengo, me he olvidado mi plata…-
Sin dar réplica alguna, el cobrador hizo detener el autobús e invito indiferentemente a la muchachita a bajar del vehículo. Milka no dudo en comprarse una caja de Marlboro rojo en el primer kiosco de la acera. Tampoco llevaba brasier.




hola soy milka y me gusta la pinga
ResponderEliminar