( ) se encontraba confundido en su cabina espacial. No dejaba de preguntarse cuál era el sentido de las palabras que [*] le había transmitido a través del railer. Sumido en su simplesa a la que estaba acostumbrado desde antes de su criogenización, no dejaba de meditar respecto a lo que debía hacer. “No Descargues los {K} sobre el shuegen de siempre, ese ya se sobrecargó. Hazlo sobre uno nuevo”. ( ) no dejaba de arrepentirse de su maldita suerte y la vida que le tocó para descargar todo el {K} de los demás. Pero finalmente, influido por la frustración resentida que incluso algunos terrícolas experimentan en sus insensibles almas, decidió de una vez deshacerse de toda hostilidad sobre sus responsabilidades con forzada despreocupación. El pequeño puso en marcha su cabina para ir en busca de un nuevo shuegen libre de desperdicios orgánicos.Luego de recorrer varios fillen de distancia, ( ) no pudo evitar detener el vehículo para observar con claridad algo del que no estaba seguro si de verdad había observado debido a la velocidad en la que viajaba. Era un shuegen, pero ¿De verdad lo era?. Este era azul y con nubosidades claras. Su textura era muy particular, pues la masa superficial era delimitada en pedasos rodeados todos estos por una extraña capa ligera, tan azul que tan solo podía ser vista en fantasías. Era hermoso y embelezante. Para ( ), encontrar aquel shuegen En medio de la oscuridad espacial que ceñía su vida en depresión, dejándolo sin oportunidad alguna de soñar, era un claro mensaje de esperanza. Era como si le dijera que todo iba a estar bien, como si su criadora le acariciara el lushen con amor y le susurrara entonaciones cristalinas ensoñadoras. Qué hermoso. “No le contaré a nadie de este paraíso azulado” se dijo a si mismo.




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